Detrás de esta noticia no hay solamente un vehículo destruido ni una carretera cerrada. Hay una familia que recibió una llamada capaz de cambiarle la vida para siempre. No sabemos qué ocasionó este accidente y no corresponde comenzar a inventar culpables. Lo que sí podemos hacer es utilizar esta tragedia como recordatorio: llegar cinco minutos tarde siempre será mejor que no llegar. Si estás cansado, detente. Si bebiste, entrega las llaves. Si estás molesto, respira antes de acelerar. Y si ves a alguien que no está en condiciones de conducir, no tengas miedo de intervenir. Quizás se moleste contigo esa noche, pero estará vivo para entenderlo al día siguiente. Desde Sin Pelos enviamos fortaleza a la familia y a todas las personas afectadas. Que encuentren consuelo durante un momento para el cual nadie está preparado.

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