Si el 64% del país considera que esta guerra no ha valido la pena y solamente el 28% aprueba cómo se está manejando, la pregunta es sencilla: ¿a quién está representando el gobierno cuando continúa enviando ataques? Nos hablan de seguridad nacional, pero quienes toman estas decisiones no son los que entierran soldados, pagan la gasolina más cara ni sienten cómo el conflicto golpea el costo de vida. Tampoco se puede ignorar que el respaldo está cayendo hasta dentro del Partido Republicano. Eso demuestra que cuestionar una guerra no es necesariamente estar en contra de Trump, de los militares o de Estados Unidos. También puede significar que la gente está cansada de conflictos sin una meta clara, sin fecha de salida y con consecuencias que siempre termina pagando el ciudadano común. La democracia no puede limitarse a escuchar al pueblo únicamente cuando su opinión coincide con la del gobierno.

Comunidad
Debate ideas sin ataques personales.
Sé el primero en comentar.