Puerto Rico llegó a este torneo clasificatorio jugando en casa, pero con presión real: enfrentando selecciones como Estados Unidos, España e Italia, todas con nivel mundial. Y aun así, encontraron la manera de meterse entre los equipos que avanzan. Aquí es donde está la verdad: este equipo no dominó el torneo… pero tampoco se cayó cuando importaba. Perdieron juegos duros, incluyendo una derrota amplia contra Estados Unidos, lo que deja claro el gap que todavía existe con las potencias. Pero el torneo no era para ser el mejor… era para sobrevivir. Y sobrevivieron. Ese es el punto clave: Puerto Rico hizo lo suficiente en el momento correcto para asegurar uno de los últimos espacios disponibles al Mundial, completando así el grupo de 16 selecciones que irán a Berlín. Ahora, vamos a hablar claro. Clasificar no significa que ya están al nivel de Estados Unidos o Europa. Significa que están en la conversación. Y eso cambia todo. Porque antes Puerto Rico era un equipo que participaba… ahora es un equipo que molesta.

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