La calle está tan fuera de control que ya ni los mismos agentes se salvan en plena intervención. Si de verdad fue un tiro en el rostro, esto no es cualquier loquera, esto es un caso serio que vuelve a poner en la mesa cuán caliente está la cosa en ciertas zonas de Puerto Rico. Hasta ahora hay más preguntas que respuestas: qué pasó exactamente, quién disparó y cómo se dio la intervención. Lo único claro es que un policía terminó herido, lo llevaron al hospital, y el superintendente Joseph González se dirigía al lugar, señal de que la vuelta está pesada.

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