Aquí están los datos claros, sin adornos: Ángel Luis Ortiz Rivera, de 50 años, decidió guiar en estado de embriaguez por las carreteras de Lajas. Con un nivel de alcohol de .16%, su capacidad de reacción estaba severamente afectada. A ese nivel, el juicio falla, la coordinación falla y el tiempo de respuesta prácticamente desaparece. El resultado fue un choque de alto impacto donde arrolló a varios motoristas. Uno perdió la vida y otros resultaron heridos. Incluso se reportó que una menor fue expulsada durante el impacto, lo que deja claro la magnitud del accidente. Este caso no es aislado. En Puerto Rico, los accidentes por conductores ebrios siguen siendo una de las principales causas de muertes en carretera. Y aquí hay un factor aún más serio: el conductor ya tenía historial previo relacionado. Eso lo convierte en reincidente, no en alguien que “cometió un error por primera vez”. Cuando tú decides guiar borracho, tú sabes el riesgo. Esto no es un accidente. Esto es negligencia criminal con consecuencias fatales.

Comunidad
Debate ideas sin ataques personales.
Sé el primero en comentar.