Esto está demasiado fuerte. Una pelea por una tablet terminó en una tragedia familiar que ahora tiene a un chamaquito de 14 años enfrentando un cargo de asesinato en primer grado como adulto. Más allá del morbo del titular, aquí lo que da duro es ver hasta dónde puede explotar una casa cuando hay tensión acumulada, acceso a armas y una situación emocional que claramente estaba fuera de control. Según los reportes, el arma presuntamente la había sacado del carro de su madre días antes, y la discusión también venía arrastrando problemas previos en la casa. 
En arroz y habichuela: esto no es “una discusión por una tablet” y ya. Eso fue el detonante de algo mucho más pesado. Cuando en un hogar hay conflictos serios, salud mental complicada y armas al alcance, la mezcla puede terminar en desastre. Triste, feo y bien cabrón.

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