En Tucson, Arizona, María Chacon enfrenta una crisis familiar tras perder la cobertura de Medicaid que financiaba buena parte del cuidado médico de su hijo Jesús. Según una investigación de Associated Press publicada el 10 de octubre de 2026, Jesús depende de un respirador y alimentación por sonda desde un accidente automovilístico sufrido cuando tenía 17 años. Su madre calcula que el tratamiento y los cuidados cuestan alrededor de 25,000 dólares mensuales y que los medicamentos alcanzan unos 7,000 dólares al mes.
La familia llegó legalmente a Estados Unidos con una visa T, destinada a víctimas de trata de personas. Los cambios federales que entraron en vigor el 1 de octubre excluyeron de Medicaid a ciertos grupos de inmigrantes con presencia legal, entre ellos algunas víctimas de trata y refugiados. Chacon explicó que sus suministros de medicamentos podrían agotarse a mediados de octubre y que ha apelado la pérdida de cobertura.
La Casa Blanca defiende las restricciones como una medida para limitar la dependencia de programas financiados por contribuyentes; organizaciones de defensa de inmigrantes advierten que dejan sin protección a pacientes vulnerables. La situación plantea una pregunta de fondo: ¿qué alternativas reales existen para pacientes que dependen de cuidados continuos y no pueden costearlos?
Fuente: Associated Press, Mikella Schuettler y Fatima Hussein, 10 de octubre de 2026. La ilustración editorial no representa a María Chacon ni a su hijo Jesús.

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