Texas acaba de entrar en modo pelea política sin guantes. Por el lado demócrata, James Talarico logró imponerse sobre la congresista Jasmine Crockett y se convierte oficialmente en el candidato del partido para el Senado federal. El resultado muestra que el partido está buscando proyectar una figura distinta para intentar competir en un estado que lleva más de tres décadas sin elegir un senador demócrata. Pero donde está el verdadero fuego es en el lado republicano. El senador John Cornyn, una de las figuras más veteranas del partido en Texas, no logró cerrar la primaria. Tampoco lo hizo el fiscal general Ken Paxton, una figura controversial pero con fuerte apoyo en sectores conservadores del estado. Resultado: runoff republicano. Eso significa que los votantes republicanos tendrán que regresar a las urnas para decidir quién será su candidato final. Esa segunda vuelta podría convertirse en una batalla política intensa dentro del propio partido, porque ambos representan corrientes diferentes del conservadurismo en Texas. Mientras tanto, Talarico observa desde afuera. Si los republicanos salen de esa pelea interna debilitados, algunos analistas creen que los demócratas podrían intentar convertir esta elección en una de las más competitivas en Texas en muchos años. Pero siendo Texas… nada está garantizado.

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