Lo grande de Kitty O'Neil no es solo que rompió récords, es que convirtió cada tragedia en gasolina. Quedó sorda, casi muere varias veces, le tumbaron su camino al olimpismo y aun así siguió metiéndole mano a la vida como si el miedo no existiera. En Hollywood se convirtió en una bestia haciendo escenas peligrosas cuando ese mundo estaba dominado por hombres, y fuera del cine se ganó el respeto como una de las mujeres más rápidas del planeta. Por eso a mucha gente le dicen que fue la verdadera Mujer Maravilla: no por fantasía, sino porque hizo cosas que parecían imposibles en la vida real.

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